domingo, 21 de octubre de 2012

Un ejemplo en tiempos difíciles

Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, más conocida habitualmente como Amélie, es una de las comedias románticas más famosas de la historia del cine de principios del XXI (año 2001). De esta película franco-alemana, se puede extraer un amplio repertorio de grandes frases. Sin embargo, una prima por encima de las demás: "Son tiempos difíciles para los soñadores", utilizada por miles de personas cada hora a través de las redes sociales. Es cierto que vivimos una gran crisis, no sólo de tipo económico (que, como nos ha demostrado la historia, terminará tarde o temprano). La coyuntura va más allá de lo meramente financiero; vivimos una crisis mucho más profunda...una crisis de valores. Sin embargo, aún existen soñadores incluso cuando la adversidad y las trabas podrían ser mucho mayores al sueño perseguido.

Malala Yousafzai es una chica pakistaní que a su temprana edad (15 años) es considerada una ejemplo en la lucha por los derechos de las mujeres en su país y por extensión, de Oriente Próximo. A la edad de 13 años, comenzó a escribir en un blog para la prestigiosa cadena británica de la BBC  bajo el seudónimo de Gul Makai, en donde explicaba su vida bajo el régimen talibán así como sus puntos de vista sobre la educación de las niñas.

El pasado día 9 de octubre fue agredida por un miliciano mediante un disparo de fusil que le impactó en el cráneo. Esta grave herida obligó a que Malala fuera intervenida quirúrjicamente. Días después fue trasladada de urgencia a un hospital de la localidad ingresa de Birmingham, para seguir allí su tratamiento, dado el grave estado de salud de la joven pakistaní.
Malala Yousafzai
Los derechos de las mujeres en el ámbito de la educación en los países de Oriente Próximo son mínimos, incluso en algunas regiones son nulos. Existe la creencia de que la mujer es un ser inferior, un ser que no puede avanzar culturalmente por el mero hecho de ser mujer. Más grave, si cabe aún, es que cualquier reivindicación por parte del género femenino se disipa mediante la forma más primitiva, el uso de la violencia. De hecho, el portavoz de TTP (Tehrik-i-Taliban Pakistan) Ehsanullah Ehsan, anunció que no pararían hasta conseguir el asesinato de Malala. Matar a una joven por el hecho defender lo que es legítimo. Así nos luce el pelo.

No sé quien debe tomar cartas en el asunto, si serán los gobiernos occidentales o las organizaciones supranacionales (la ONU, básicamente), lo que está claro es que así no podemos seguir. Un grupo de terroristas (bastante cobardes, a mi entender, por utilizar armas de fuego cuando la única arma que reúnen sus opositores es la palabra) no puede coartar los derechos y las libertades de las mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿A qué  tienen miedo? ¿Temen que las mujeres asciendan en cargos de responsabilidad y que ellos no tengan la supremacía del poder?. Lo que está claro es que estos pensamientos machistas de la época medieval no se pueden consentir en el siglo de la supuesta "libertad" y la teórica "democracia" que iba a posibilitar la globalización.

Lo que sí es seguro es una cosa: serán tiempos difíciles para los soñadores, la célebre película de Amélie no se equivocaba. Sin embargo, existe un resquicio de esperanza, una luz al final del túnel, con actos como la Primavera Árabe o Malala, que buscan un mundo más equitativo y justo. ¿Utopía o posibilidad real?. El futuro nos lo dirá.

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