viernes, 7 de diciembre de 2012

Aferrados a la suerte

Un grupo de personas hace cola para comprar un décimo de lotería en la administración  Doña Manolita | El País
Cualquier persona que en Noviembre -a más de un mes de Navidad- pasase por la madrileña calle del Carmen, podía observar como decenas de personas formaban una desordenada e ilusionada fila para adquirir un décimo en la famosa administración de lotería de Doña Manolita. Pues bien, ayer 6 de diciembre, a 16 días del sorteo, esa fila triplicaba el número de personas que la componían.

El Sorteo Extraordinario de Navidad del día 22 de diciembre es un clásico en nuestro país. Se podría calificar como el pistoletazo de salida a las fiestas navideñas. Ese día, millones de personas de todos los rincones de España centran su atención en el madrileño Colegio de San Ildefonso con la ilusión de ser los agraciados y conseguir el Gordo de Navidad -el premio más alto del sorteo, el otro llega a nuestras casas la noche del 24, en Nochebuena-.

Tonterías aparte, es destacable como el número de décimos y participaciones se ha vendido de una forma precoz y bastante veloz en nuestro país. Un ejemplo claro se produjo a principios del mes de septiembre en las localidades valencianas de Cullera, Sueca, Chiva y Utiel, en las que las administraciones de lotería de dichas poblaciones estaban desbordadas y se vieron obligadas a adquirir una abultada remesa de décimos dada la enorme demanda por parte de los habitantes.

El motivo de esta estratosférica demanda es claro: la crisis económica. En tiempos de recesión y debilidad económica, los juegos de azar aumentan. Sin dejar nuestro país, podemos comprobar como la etapa de mayores ventas de la Lotería Nacional desde su fundación con el reinado de Carlos III fue en la posguerra durante los años 40. Con casi seis millones de españoles en paro, me atrevería a decir sin titubear que el aumento de este número de ventas se debe a las compras por parte de estos ciudadanos en situación de desempleo. Buscan conseguir un premio, por pequeño que sea, para hacer frente a algunas situaciones precarias que por desgracia son muy habituales en los últimos meses en España.

Si la suerte es justa y sabia a partes iguales, los grandes premios tocarán de una forma equitativa y repartida entre aquellos que necesitan el dinero como agua de mayo. Deudas, hipotecas, letras de bienes... son muchos los cargos a los que tienen que hacer frente estas personas. Sin embargo, el 22 de diciembre si volverán a ser niños,volverán a creer en la magia por Navidad aunque sólo sea por unas horas. Ese día, miles de personas se aferrarán a la suerte.

Johan Fernández y María José Posligua, niños de San Ildefonso, cantan el Gordo de Navidad del 2011 | HOLA

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